jueves, 15 de agosto de 2013

Redams: capítulo 1

Argumento

Soy Nathan, tengo 16 años. Me acabo de enterar de que soy un Redam. Soy el mago elemental del pueblo del mar y he tenido que salir de viaje para encontrar a los demás magos elementales junto con la maga elemental del pueblo del aire. Si quieres saber más sobre mi vida lee este blog. Alucinaras con nuestro poder. 

Todo tiene un comienzo y esta historia comienza así:

Me desperté de golpe por la noche sudoroso y angustiado. Acababa de soñar con la misma chica misteriosa que llevaba tiempo en mi mente y que no podía quitarme de encima. Desde hacía unas noches no paraba de soñar con esa chica y no sabía cuál era la razón. Me relajé un poco y encendí la lámpara de la mesita. Eran solo las 5:30 am y como ya sabía que no podría volver a dormirme me levanté de la cama. Empecé a caminar como un zombi sin dirección, me chocaba contra los muebles y me costaba abrir las puertas. Bajé las escaleras lo más rápido que pude para que no resbalara de mi propia lentitud. Me dirigí a la cocina para prepararme el desayuno. Mientras me preparaba unas tostadas no podía parar de pensar que significaban esos sueños así que decidí pensar que esos sueños extraños con esa chica serían causa del nuevo curso escolar. Esta mañana comenzaba un nuevo ciclo de mi vida y estaba un poco asustado por ser el nuevo chico del pueblo. Mi nombre es Nathan Crane, tenía 16 años y acababa de mudarme a un pueblo costero muy bonito. Ese día comenzaba 1ºBACH en el instituto que se encontraba próximo a mi casa. Parecía un instituto abandonado y sombrío pero la realidad era que cientos de chicos y chicas iban a ese instituto por su gran nivel académico. Agarré un zumo de la despensa y me senté en la mesa para desayunar. Unté las tostadas con mantequilla y empecé a comer. Cuando estaba terminando de desayunar me entró un cansancio en el cuerpo que me hizo dormirme encima del plato de la tostada.

Empecé a escuchar sonidos detrás de mí pero no sabía quién era y me costaba abrir los ojos.

-         -  Hijo vas a llegar tarde como sigas ahí tirado en la mesa. Yo me voy a trabajar ya, tu madre entra hoy más tarde a trabajar asique no la molestes – dijo mi padre mientras salía por la puerta.

Empecé a bostezar y me levanté para estirarme cuando recordé que mi padre salía de trabajar sobre las 7.50 am.

-         -  ¡Mi instituto empieza a las 8.15 am! – exclamé mientras corría hacía las escaleras.

Comencé a subir las escaleras sin recordar que mi madre seguía durmiendo y corrí hacia mi habitación. La puerta estaba abierta asique fui directamente hacia mis maletas. No me había dado tiempo a organizar nada desde que había llegado. Agarré la primera maleta que pude y la apoye encima de la cama, cogí la primera camiseta que vi y un bañador. La camiseta no es que me gustara mucho por esa época pero llegaba tarde. Me vestí de cualquier manera y fui al baño. Me miré al espejo y con las dos manos me removí el pelo hasta que se quedó uniforme. Con la mano derecha me coloqué el flequillo hacia la izquierda. Me lavé la cara y me cepillé los dientes. Agarré la mochila y salí de la habitación. Cuando estaba bajando las escaleras escuche a mi madre quejarse, la había despertado pero ya me disculparía mas tarde. Cogí las llaves y salí de la casa. Me quede por momentos ciego cuando todo el sol apuntaba hacia mí y me llevé las manos a la cara para taparme. Aquí sale el sol muy temprano, no como en el último pueblo en el que vivía.

El paseo marítimo era el camino más rápido para llegar al instituto. Comencé a correr en dirección al paseo. Era el lugar más bonito del pueblo, era de madera y pasabas por encima de la playa. Tenía reposabrazos para poder apoyarte y disfrutar de esas increíbles vistas. El Sol y el mar unidos, en armonía. Llegué corriendo al paseo marítimo, me quedé fijo mirando la playa, la arena brillaba con los primeros rayos del sol. Mi vista iba en dirección al mar cuando me quedé sorprendido.

-         - ¡Encima de esas olas hay alguien! – grité alucinado.

En ese mar había visto a una persona levitando encima del agua. Me quedé aterrorizado aunque eso no me impidió seguir corriendo. Miré hacia el instituto y de nuevo hacia el mar pero esa persona ya había desaparecido. Solo pude pensar que era por mi falta de sueño y que seguramente me habría entrado alguna pestaña en los ojos que me hizo ver esa ilusión.

Por desgracia o por suerte esa sería la primera señal de que mi vida iba a cambiar por completo sin que yo mismo me diera cuenta de ello.

Continuará...
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