sábado, 31 de agosto de 2013

Redams: capítulo 4

Empiezo a notar palmadas por todo mi cuerpo y sensación de apretones en los brazos. Mis oídos comienzan a oír gritos y mis ojos empiezan a parpadear, cuando tengo la vista borrosa puedo ver a mi profesor de natación que está asustado y a todos mis compañeros alrededor mirando perplejos. Me remolca rápido y ahí es cuando noto un fuerte dolor en la nuca, me toco la nuca  con la mano y noto sangre entre mis dedos.

- Estoy sangrando- pienso yo.

Entramos a la enfermería del instituto y mi profesor me tumba en la cama. Antes de dormirme de nuevo puedo escuchar a la enfermera y a mi profesor hablando de lo ocurrido y que consecuencias tendría el golpe en mi cabeza.

- ¿Qué le ha ocurrido?- pregunta la enfermera.
- No lo sabemos, estábamos esperándole en la piscina para empezar la clase y uno de los chicos ha tenido que ir al baño y lo ha visto tirado en el suelo inconsciente. Me ha llamado y lo he visto ahí tirado con agua por todas partes, las duchas echando agua y todos los retretes rotos y una mancha de sangre a su alrededor. ¿Se pondrá bien?- pregunta mi profesor.

La enfermera se pone unos guantes y me toca en la zona afectada, empieza a apretar un poco y a palparlo cuando responde al profesor:

- Sí, por suerte no ha afectado a su sistema nervioso. Solo se ha roto unas arterias cerca de la nuca- responde la enfermera.

Empiezo a golpear la cama con mis brazos, tengo una pesadilla con la chica que se cuela en mis sueños constantemente. Se aproxima hacia mí con su mirada vacía y sus ojos verdes, tiene su pelo encrespado y castaño, noto que estoy atado a una silla y no puedo moverme cuando ella saca una navaja y me la pone en el cuello, acerca sus labios a los míos y me despierto. Estoy congelado y me cuesta moverme, todavía noto las cuerdas de la silla. Me toco la nuca y tengo puestas unas vendas que me aprietan la cabeza. Me pongo de pie y estoy mareado, me apoyo en la pared y empieza a cesar. Salgo por la puerta de la enfermería y entra la enfermera a la vez. Nos chocamos y puedo sentir algo raro dentro de ella, como un aura extraña. Me dice que me vuelva a acostar que necesito descansar pero yo no le hago caso y salgo por la puerta sin mirarle a la cara.

De camino a casa voy pensando todo lo que me ha pasado desde que empezó el instituto y me ha ocurrido de todo: una persona flotando en el mar, ráfagas de aire asesinas, desmayos, una chica especial y otra misteriosa, he visto como se ha roto un baño sin ningún motivo, me ha sangrado la cabeza pero no me ha pasado nada y por ultimo esos extraños sueños con esa chica de ojos verdes. Mientras que voy sumido en mis pensamientos aparece Britanny por detrás y se asusta cuando me las vendas de la cara.

- ¡Nathan, madre mía! ¡¿Estás bien?! ¡Me habían dicho que te habías  caído pero no que te habías rota la cabeza!- grita ella.
- Estoy bien, no me ves, estoy andando- digo yo.
- Como vas a estar bien si tienes vendas en la cabeza. A partir de hoy te voy a acompañar hasta que te pongas bien. ¿Te apetece venir a mi casa parar ayudarte con los deberes?- dice ella.
- Claro, así me ayudas con los deberes atrasados- contesto yo.

Cuando llegamos al portal de su casa me quede flipando por lo grande que era. La casa de Britanny era la mansión de Soulwater. Esta mansión pertenece a un abogado famoso y por lo que había oído son los más ricos del pueblo.

- No te preocupes, mis padres no están. Están en Nueva York en un juicio importante. Subiremos a mi habitación para hacer los deberes- dice ella.

Al entrar al recibidor de su casa me quedo totalmente paralizado por esas grandes escaleras de en sueño que suben a las habitaciones. Un salón majestuoso con sus sofás de terciopelo, su piano y su chimenea antigua. No puedo ver la cocina desde el recibidor, me pongo a mirar a los alrededores pero ella me dice que suba las escaleras. Cuando subo arriba veo un gran pasillo que no tiene fin, menos mal que su habitación es la segunda a la derecha. Al entrar a su habitación me quedo flipando, su habitación era normal y corriente sin nada de lujo, con su cama, su armario y su escritorio pero nada parecido al resto de esa casa, parecía otra casa distinta.

- Cuando uno de mis amigos entra a esta casa se queda con la misma cara que tu de alucinación hasta que entran a esta habitación y les recuerda a su casa. Siéntate al lado mío y empecemos- dice ella.
- Es que nunca me hubiera imaginado que vivías en esta casa- digo yo mientras me siento.
- La gente de este pueblo no piensa lo mismo que tu, normalmente se acercan a mi por mi dinero y eso no me gusta- dice ella.
- Puede que la gente de este pueblo no sepa diferenciar la amistad del dinero pero yo estoy aquí para que me ayudes- digo yo.
- Muchas gracias. Empecemos con las matemáticas, para resolver esta ecuación debes mover este número que esta sumando restando al otro lado del igual para despejar la x- dice ella.
- Gracias a ti por ayudarme. Entendido, esto de las mates nunca se me han dado mal porque mi madre es matemática y me ha ayudado siempre- digo yo.
- Qué suerte tienes de que tus padres siempre estén para ayudarte, ojala tuviera unos padres tan cercanos- dice ella.
- Es normal porque tus padres tendrán que volar mucho- digo yo.
- No, no es por eso. Te voy a confesar una cosa que poca gente sabe, como máximo mi familia. Soy adoptada, mis padres me recogieron de un centro de acogida cuando era pequeña.
- Tu secreto está a salvo conmigo y si se trata de sinceridad yo también soy adoptado- digo yo.

Así estuvimos hablando toda la tarde mientras hacíamos nuestros deberes. Yo aprendía un montón con ella porque es muy inteligente y yo le contaba historias de mi vida antes de llegar aquí.

Continuará…
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